La Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia inicia un nuevo capítulo en su misión educativa al asumir la dirección y acompañamiento del Colegio Santa María de la Esperanza, fortaleciendo así su compromiso con la formación integral de niños y jóvenes desde los valores del Evangelio y la espiritualidad de san Agustín.

El jueves 15 de octubre, en las instalaciones del Colegio Santa María de la Esperanza de Facatativá, se realizó oficialmente el acto de presentación de la comunidad agustiniana como nueva responsable de esta reconocida institución educativa, una obra que durante años fue acompañada con dedicación y entrega por las Hermanas del Niño Jesús Pobre.

La jornada estuvo presidida por el P. Fray Mauricio Saavedra, OSA, Prior Provincial de la Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia, quien presentó a la comunidad educativa la llegada de los Agustinos y reafirmó el compromiso de dar continuidad a la valiosa obra formativa que ha caracterizado al colegio desde sus orígenes.
Durante el encuentro, el Padre Provincial presentó oficialmente al P. Fray Andrés Felipe Romero Porras, OSA, quien asumirá la rectoría de la institución, y a Fray Dehivy Andrés Romo, OSA, quien acompañará la administración del colegio en esta nueva etapa.

Un legado que se honra y una misión que continúa
En el marco de una solemne Eucaristía celebrada junto a estudiantes, docentes, familias, colaboradores y representantes de la comunidad religiosa, los Agustinos expresaron su gratitud por el legado recibido y renovaron su compromiso con la formación académica, humana y espiritual de cada estudiante.


“Recibimos esta obra con profundo agradecimiento y responsabilidad. No llegamos a borrar lo construido, sino a darle continuidad y ayudarlo a florecer”, expresó el Padre Provincial al dirigirse a las familias y a toda la comunidad educativa.
Asimismo, destacó que el colegio conservará su identidad católica, su nombre, sus símbolos institucionales y su proyecto formativo, garantizando una transición serena y acompañada que priorice el bienestar de los estudiantes y la confianza de las familias.



Caminar juntos con las familias
En una carta dirigida a los padres de familia, el P. Fray Mauricio Saavedra recordó que la educación es una misión compartida y que los padres son los primeros educadores de sus hijos.
“Queremos caminar a su lado. Sus preguntas, sus inquietudes y sus propuestas tendrán un lugar en este proceso. Recibimos un colegio querido y prestigioso, y asumimos con responsabilidad la tarea de cuidar esa confianza y de trabajar por nuevos años de crecimiento académico, humano y espiritual”.


El Prior Provincial también subrayó que esta nueva etapa estará inspirada por la tradición educativa agustiniana, presente en Colombia desde hace más de cuatro siglos, y respaldada por la experiencia de instituciones como los Liceos de Cervantes de Bogotá y Barranquilla y UNICERVANTES.
La espiritualidad agustiniana al servicio de la educación
Uno de los pilares que enriquecerá la vida institucional será la espiritualidad de san Agustín, que propone una educación centrada en la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza, promoviendo comunidades donde cada persona sea reconocida, escuchada y valorada.

Para los Agustinos, educar significa acompañar el crecimiento integral de cada estudiante, cultivando tanto la inteligencia como el corazón, fortaleciendo los valores cristianos y favoreciendo el desarrollo de los talentos al servicio de los demás.


Con esta visión, la comunidad religiosa asume el reto de continuar fortaleciendo una institución que ha sido referente educativo en Facatativá y que seguirá ofreciendo una formación católica de calidad, cercana a las familias y comprometida con el desarrollo de la sociedad.
Gratitud y esperanza para el futuro
La Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia agradece profundamente a las Hermanas del Niño Jesús Pobre por su entrega generosa, su testimonio de servicio y la huella imborrable que dejan en la historia del Colegio Santa María de la Esperanza.
Asimismo, expresa su gratitud a las familias, docentes, colaboradores y estudiantes por la cálida acogida brindada a la comunidad agustiniana en este momento especial.


Encomendamos este nuevo camino a Santa María, Madre de la Esperanza, y a san Agustín, para que acompañen y bendigan esta misión educativa que hoy comienza una nueva etapa, guiada por la fe, la fraternidad y el compromiso de seguir formando personas íntegras para el servicio de la Iglesia y la sociedad.