Nacida en Osteno, Como (Italia), la beata Cristina de Spoleto vistió el hábito de agustina seglar hacia el año 1450. Era muy joven y deseaba ardientemente dedicarse al seguimiento de Cristo. Durante su periplo religioso vivió en algunos monasterios agustinos. En 1457 inició una peregrinación a Asís, Roma y Jerusalén.
Murió, de paso por Spoleto, el 13 de febrero de 1458 con gran fama de santidad. Sus reliquias se encuentran en la iglesia de San Nicolás en Spoleto.
El Papa Gregorio XVI confirmó su culto en 1834, proclamándose Beata.