Un mismo carisma, muchos caminos: las experiencias misioneras y formativas de nuestros profesos en Colombia y el mundo.

julio 28, 2026

La vida agustiniana se enriquece cada vez que nos abrimos al encuentro con otros hermanos, culturas y realidades. Durante el mes de julio, varios de nuestros profesos tuvieron la oportunidad de salir de sus lugares habituales de formación para vivir experiencias de misión, fraternidad y servicio en distintos rincones de Colombia y del mundo. Los invitamos a acompañarlos a través de sus crónicas y testimonios, en los que comparten no solo los lugares que han conocido, sino también las personas, comunidades y vivencias que les han permitido descubrir, una vez más, la riqueza y la universalidad de nuestra familia agustiniana.

Perú: entre la misión, la cultura andina y la fraternidad agustiniana

Por Fray Javier Bernal, OSA

Desde el Vicariato San Agustín de Apurímac, en Perú, viví una intensa experiencia misionera que inició el pasado 19 de junio en la ciudad de Cusco.

Durante mi estancia fui acogido por la comunidad del Convento Fray Diego Ortiz, donde compartí la vida fraterna con el P. Emilio Vargas Bejarano, OSA superior del Vicariato; el P. Alexander Escobar Farfán, OSA ecónomo; y el P. Raúl Estrada Herrera, OSA consejero. Allí acompañé las labores apostólicas del Colegio San Agustín de Hipona, la Parroquia Santa Rita y el Policlínico Santa Rita, colaborando en talleres formativos, retiros espirituales y celebraciones eucarísticas.

Posteriormente me trasladé a la misión de San Agustín de Cotabambas, donde fui recibido por el P. Vicente Valenzuela, el P. Beltrán Achulli y Fray Luis Cárdenas. Desde allí recorrimos diversas comunidades de la parroquia, entre ellas Cochapata, Colca, San Juan, Añarqui y otros sectores para acompañar procesos de catequesis, animación vocacional y encuentros con estudiantes, docentes y familias.

La experiencia estuvo marcada también por los desafíos propios de la región andina, como las bajas temperaturas y el contacto cotidiano con la lengua quechua, hablada por gran parte de la población. Todo ello se convirtió en una oportunidad para crecer en la capacidad de adaptación y cercanía pastoral.

Además de la labor evangelizadora, tuve la oportunidad de apreciar la inmensa riqueza histórica y cultural del Cusco, profundizando en el conocimiento de una tierra donde la fe y las tradiciones ancestrales conviven armónicamente.

Al concluir esta misión, expreso mi gratitud por las oraciones de la Provincia y recuerdo con una expresión propia del quechua: “Tupananchiskama”, que significa “nos veremos pronto”.

Barranquilla: aprendiendo el valor de la vida común

Por Fray Javier Fonseca, OSA

La experiencia misionera la desarrollé en la Parroquia San Nicolás de Tolentino de Barranquilla, donde llegué el 1 de julio acompañado por los padres Lelis Martínez, OSA y Fray César Aguirre, OSA.

Fueron días donde pude compartir con la Comunidad Local de la Parroquia San Nicolás de Tolentino, donde la escucha de anécdotas que los padres Lucio, Lucho y Lelis, fueron significativas para mí, puesto que me permitieron aprender y valorar la belleza de la vida común. Por el lado del Padre Lucho, nos dedicamos a compartir historias y ayudarlo con la preparación del “Kéfir”. Con el Padre Lucio eran tardes hablando sobre su obra en el Colegio de Nuestra Señora Madre del Buen Consejo en Medellín, recalcando que fue un Colegio construido con “Sangre, lágrimas y sudor”. Con el Padre Lelis fue con quien más compartí la vida comunitaria, acompañándolo a hacer mercado y a hacer sus diligencias.

Además de colaborar en la liturgia y en la animación musical, participé en diferentes actividades pastorales, visitas a familias y encuentros con personas cercanas a la parroquia. De manera especial destaco las catequesis impartidas por el padre Lucio antes de cada Eucaristía, así como la cercanía y el testimonio pastoral de los religiosos.

Además, un aspecto llamativo y bello es ver que las Comunidades locales de Barranquilla, tanto la del Colegio como la de la Parroquia, son bastante unidas y se reúnen semanalmente para hacer un compartir fraterno. Generalmente la Comunidad Local de San Nicolás suele ir al Colegio Liceo de Cervantes y los Padres piensan siempre en acompañar y visitar al Padre Ovidio, quien se encuentra en su estado de recuperación, pero bastante mejor.

La celebración de los cumpleaños del Padre Lucho que se hizo por adelantado el día 15 de julio, puesto que el Padre Lucho viajaría el 16 de julio con el Padre Armando y el Padre Camilo para Valledupar. De manera especial, el 17 de julio, día del cumpleaños del Padre Lucho Plata extendemos nuestras felicitaciones por su cumpleaños e imploramos a Dios que lo acompañe y sostenga siempre en su ministerio sacerdotal.

Puedo decir que de esta experiencia de misión y compartir con los Padres de la Parroquia San Nicolás de Tolentino, he podido valorar y amar la riqueza de la vida común. Pude conocer nuestra presencia como agustinos en la costa.

Italia: cuando la fraternidad habla una sola lengua

Por Fr. Jhon Alfred Galvis Toledo, OSA

Al finalizar mi primer año académico en Roma, la Comisión de Formación del Colegio Internacional Santa Mónica nos encomendó, al P. Joel Elías, OSA, del Vicariato de Tanzania, y a mí, participar durante los meses de julio y agosto en una experiencia pastoral y comunitaria junto a los hermanos de la Parroquia Sant’Agostino de Gubbio y de la Basílica de San Nicola da Tolentino, pertenecientes a la Provincia Italiana de San Nicola da Tolentino.

En tan solo diecisiete días de la experiencia en Gubbio, debo decir que el aprendizaje, el compartir y el conocimiento de la cultura egubbina, así como el caminar por sus calles, me transportan a la Edad Media, pues la construcción de sus grandes casas, plazas y antiguos templos muestra cómo, desde 1250, nuestra Orden ha mantenido su presencia y participación en la cura pastoral de esta cittadina (pequeña ciudad). Ejemplo de ello es el beato Pedro de Gubbio, de quien se destacan su coherencia de vida, su ayuda a los pobres y su asiduidad en la oración, reflejando un testimonio inspirador para cada uno de nosotros que respondemos desde la misma espiritualidad agustiniana.

En la actualidad, sus reliquias se encuentran en el templo Sant’Agostino, cuya arquitectura conserva fielmente el estilo de la época y se distingue por los frescos que ilustran algunas escenas de la vida de nuestro padre san Agustín y diversas representaciones propias del culto. Estas obras fueron realizadas por Ottaviano Nelli.

Como ya lo he mencionado, han sido pocos días, pero creo que suficientes para destacar el trabajo que, durante siglos, han realizado nuestros hermanos junto a este pueblo. Allí, la cura pastoral no se reduce únicamente a la celebración de la sagrada Eucaristía y al sacramento de la reconciliación, sino que también se manifiesta en la cercanía y el acompañamiento que brindan hermanos como el P. Fr. Francesco Menichetti, OSA, Prior local temporal y próximo maestro de novicios, el P. Fr. Giuseppe Piervincenzi, OSA, párroco, y Fr. Simone Aldrovandi, OSA, diácono, quienes, con sus testimonios de vida, la fidelidad en el rezo del Santo Oficio junto al pueblo y el compromiso con las distintas pastorales, inspiran una verdadera entrega al servicio de Dios. Les comparto que nuestros hermanos, en estos días, nos han manifestado su alegría e ilusión por el crecimiento de su comunidad, puesto que llegará un nuevo Prior y siete hermanos que iniciarán su noviciado en el mes de septiembre.

Por otra parte, la cercanía del pueblo egubbino y su curiosidad por conocer nuestra cultura me han permitido compartir con personas muy agradables que, desde sus propias realidades de vida y su particular dialecto italiano, me muestran una calidez humana que, aunque se expresa de manera más serena que la nuestra, propia de los latinoamericanos, me enseña que la centralidad en Cristo nos hace hablar una sola lengua y me hace sentir, de alguna manera, un poco en casa. Porque, entre sus pequeñas montañas y su particular teleférico, recuerdo las idas a Monserrate, donde en la cumbre siempre nos espera la Basílica del Señor de Monserrate. Sin embargo, en esta oportunidad, es la Basílica de San Ubaldo, obispo y patrono de este pueblo, custodiada por los Canónigos Regulares de San Agustín, la que acoge a un gran número de peregrinos y a la que ya he tenido la oportunidad de acudir en dos ocasiones.

“Mi mancate molto, fratelli”.

Espero que ustedes también estén viviendo una grata experiencia y que esta misión internacional, para algunos de nosotros, no sea solamente la oportunidad de conocer otro país y otra cultura, sino también la posibilidad de comprender cómo, desde distintas partes del mundo y pese a las dificultades, como Orden hemos trabajado y seguimos trabajando para estar al servicio de la Iglesia y de nuestra Provincia.

Les auguro una buena continuación en esta misión y un excelente Encuentro de Profesos de la OALA a los hermanos que se encuentran en Colombia. Sé que están realizando una gran labor como anfitriones, mostrando la calidez, la fraternidad y la cercanía que caracterizan a todos nosotros, los profesos colombianos, hacia nuestros hermanos latinoamericanos.

Gubbio, 17 de julio de 2026.

Argentina: misión entre montañas, comunidades y servicio pastoral

Por P. Fray Christian, OSA, Fray Jhonatan, OSA y Fray Sebastián, OSA.

El 1 de julio salimos de Bogotá con destino a Argentina. Al llegar a Buenos Aires, los hermanos enviados a Mendoza continuaron su viaje, mientras que el P. fray Christian, fray Jonathan y yo nos dirigimos a Salta. Tras pasar una noche allí, en casa de los hermanos, el 3 de julio llegamos a Santa María, en la provincia de Catamarca, un pequeño pueblo del “Valle Calchaquí”, rodeado de enormes montañas, viñedos y bodegas de vino, donde el clima es bastante frío, aunque los días son siempre soleados.

Fuimos recibidos por la comunidad agustiniana de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, integrada por el P. Javier Pinto, de nuestra provincia de Colombia, y el P. José Guillermo, párroco del lugar; los padres españoles Nicanor y Antonio, que viven aquí, ahora están ausentes. Durante este tiempo, el Padre Christian ha colaborado celebrando la Santa Misa y escuchando confesiones tanto en el templo como en las comunidades y capillas que dependen de la parroquia. Los profesos hemos acompañado estas actividades, compartiendo con los grupos parroquiales, visitando familias y encontrándonos con las hermanas agustinas misioneras. Pienso que la misión no es únicamente hacia afuera, también hay misión para con los propios hermanos: sabemos que la visita de sus compatriotas ha sido un apoyo fraterno de gran valor para el Padre Javier.

También hemos tenido la oportunidad de conocer los bellos paisajes desérticos de la región, así como la profunda huella agustiniana que permanece en esta prelatura, cuyas obras, aunque hoy en gran parte ya no están a cargo de la Orden por la escasez de frailes, conservan viva su identidad y herencia.

Si Dios así lo quiere, el Padre Christian regresará a Buenos Aires el 22 de julio; nosotros lo haremos el 28 para reunirnos con los hermanos de Mendoza y regresar juntos a Colombia el 31 de julio.

Nos confiamos a su oración: P. Fray Christian, Fray Jhonatan y Fray Sebastián.

Brasil: descubriendo el corazón agustiniano de Minas Gerais

Por Fray Kevin Bru, OSA

Más allá de la América hispana.

¡Caríssimos irmãos , abençoada semana e boa missão para vocês!

Les escribo desde la tranquila y desarrollada ciudad de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais en el magno Brasil.

Llegué aquí al anochecer del 1 de julio, ya en el avión mismo al hablar con algunos nativos, pude notar la calidez y alegría de la que estaría rodeada mi experiencia en tierras brasileñas, pues al contar a las brasileñas que iban a mi lado que me venía a Brasil por primera vez, comenzaron a contar a todos en el avión, acto seguido, todo el mundo felicitándome y dándome la bienvenida.

Fui recibido en la “Fraternidade Agostinho” donde me esperaban con brazos abiertos: Fray Paulinho, Prior de la casa, fray Rodrigo, párroco, fray Eberson, Vicario y fray Ricardo conventual, y a quién le he dado jocosamente el nombre de “formador”.

Esta “fraternidade” queda ubicada adjunta a la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación y Correa, dónde he participado en distintos momentos con algunos grupos parroquiales y en celebraciones llenas de profundo respeto litúrgico, siendo testigo de la “liturgia brasileña”, que tiene ciertas particularidades, como las respuestas durante la “oração eucarística” y una increíble formación en materia litúrgica de los fieles.

También he conocido algunos de los colegios, repletos de sentimiento agustiniano y de bella arquitectura; un dato interesante es que los hermanos tienen en esta ciudad dos tipos de colegios, los privados para “crianças” de alto nível econômico y los “públicos”, que no son financiados por el estado, sino que es una obra misma de los frailes, completamente gratuita, al servicio de los más pobres.

A su vez, estuve 4 días en lo que aquí se llama “interior do Brasil”, es decir, en la zona rural, dónde fui recibido por la familia de fray Ricardo. Allí viví con ellos y aprendí la belleza del “campo brasileño”, el Brasil profundo, lejos del marketing y la idea colectiva del turismo, conociendo de cerca la fe más pura y sencilla de personas que con una sonrisa y con preguntas algo graciosas, veían en mí un mundo que nadie nunca les había hablado.

Finalmente, conocí a mis hermanos profesos de aquí, con quiénes tuve la oportunidad de compartir todo un día. Con ellos fui a conocer “Ouro Preto”, donde me enseñaron la belleza de la herencia portuguesa en Brasil, y con las autenticidades de cada uno, sentirse en verdadera familia.

Esta oportunidad en Brasil me ha dejado una profunda lección de amor por la Orden, como respeto y admiración por la labor de los hermanos, así como un cariño especial porque en serio lo digo, he sido muy bien acogido, y pese a ser mi primera vez en un país distinto y una lengua diferente, no he sentido nunca ningún tipo de discriminación, por el contrario, una constante acogida e interés por conocer la cultura colombiana.

Fico eternamente agradecido a Deus e à minha Província por esta oportunidade tão especial, e à Província da Consolação por me abrir as portas e me fazer sentir em casa.

Valeu, viu!!!

Malta: una isla intercultural en el Mediterráneo

Por Fr. Jonathan Flórez, OSA

En Malta: una isla intercultural en el mediterráneo.

En este tiempo de vacaciones estoy estudiando inglés en Malta: un archipiélago ubicado en el mar Mediterráneo, cerca de la isla de Sicilia. Desde el primer momento en que llegué, se puede sentir el aire cálido, pero a la vez alegre y animado que atraviesa cada esquina, cada establecimiento y cada playa, enmarcando un encuentro intercultural entre los diferentes jóvenes y turistas que viajan al país para aprender uno de los idiomas nacionales del país: el inglés.

Definitivamente, contar con una comunidad que te respalda es el don más grande que el Señor nos puede regalar como agustinos. Desde que llegué al aeropuerto y a lo largo de todos estos días, los padres malteses Martin Micallef, Hilary Tagliaferro, Alan Scerri y Jeffrey, de Kenia, se han convertido en unos guías turísticos en inglés — e incluso en maltés — mostrándome todas las edificaciones, lugares emblemáticos como Valeta y Medina — antigua capital medieval de Malta —, comida típica que combina sus raíces sicilianas, británicas, y la sazón árabe.

Y aunque no entendía completamente lo que ellos me comunicaban con palabras — pues aún me pierdo en sus historias y en sus conversaciones entre inglés y maltés —, sus gestos muestran lo orgullosos y felices que se sienten en este pequeño paraíso rodeado de “historia, brisa, playa y mar”. Al mirar por la ventana se ven espectaculares centros amurallados, restos arqueológicos, basílicas y calles decoradas; playas que disfrutan los jóvenes, puntos de encuentro con música y alegría, personas de diferentes nacionalidades y rasgos físicos que me enseñan que en la diferencia se encuentra la fraternidad y el enriquecimiento personal.

Debo confesar que no es fácil sumergirse en una nueva lengua, por lo que el más mínimo gesto se convierte en un lenguaje universal que sirve de salvavidas. Por esto, la academia de inglés se volvió un punto no solo de aprendizaje de un idioma, sino de encuentro de culturas. Estudiar con compañeros brasileños, franceses, alemanes, turcos e italianos es un completo reto por la diversidad de acentos, pensamientos y estructuras que impregnan nuestro caminar en este aprendizaje.

Solo espero aprovechar el tiempo al máximo y disfrutar este espacio que me regala Dios por medio de la Orden, pues sé que Él da en abundancia, pero también es exigente al prepararnos para los grandes retos que presenta su creación. Y aunque los padres del convento siempre me dicen — step by step —, reconozco que aprender un idioma es un proceso que lleva tiempo, por lo que en este corto periodo solo me queda decirles a todos: thank you.

Mendoza: servir desde la caridad y la comunión

Por Fray Emanuel, OSA, y Fray Joshuan, OSA.

¡Un saludo fraterno en Cristo y en nuestro Padre san Agustín, queridos hermanos de la Provincia!

Con gran alegría queremos hacerles llegar nuestro abrazo fraterno y compartir con ustedes un poco de la hermosa experiencia que el Señor nos está concediendo vivir. A través de estas líneas, deseamos contarles cómo ha sido nuestra llegada al Vicariato San Alonso de Orozco, en la provincia de Mendoza, Argentina, y cómo esta misión se ha convertido en una profunda experiencia de crecimiento en nuestra vida religiosa, comunitaria y pastoral.

Desde el primer momento en que llegamos a estas tierras argentinas, nos sentimos acogidos con una calidez que nos hizo experimentar la cercanía de una verdadera familia. Era la primera vez que pisábamos suelo argentino y, gracias al cariño de los hermanos y de los fieles, pronto dejamos de sentirnos extranjeros para descubrirnos parte de una misma comunidad unida por la fe y el carisma agustiniano.

Nuestra misión se desarrolla en la Parroquia San Agustín, donde compartimos la vida con la comunidad local, integrada por el padre Julio, prior y párroco; el hermano Óscar; y el padre Enrique, hermano de nuestra Provincia de Colombia. La vida comunitaria con ellos ha sido un espacio para crecer en la fraternidad, el servicio, la oración y la alegría compartida.

Desde los primeros días nos incorporamos con entusiasmo a la dinámica parroquial. Hemos tenido la gracia de colaborar en las celebraciones eucarísticas, acompañar procesos de catequesis y compartir con algunos jóvenes de la región que manifiestan interés por conocer más de cerca nuestra Orden y discernir su vocación. Asimismo, las labores cotidianas de la cocina comunitaria, la preparación de actividades y la vida sencilla de cada día se han convertido en oportunidades para fortalecer la fraternidad y descubrir a Dios en las pequeñas cosas.

Uno de los espacios que más ha marcado nuestro corazón ha sido la pastoral de la calle. Cada miércoles y jueves participamos en la preparación de alimentos que luego compartimos, durante la noche, con hermanos en situación de vulnerabilidad, tanto en una plaza cercana a la parroquia como en un refugio donde muchas personas encuentran resguardo durante el invierno. Sentarnos a la mesa con ellos, escuchar sus historias, rezar juntos y ofrecerles un gesto de cercanía nos ha permitido descubrir el rostro de Cristo en quienes más sufren y comprender, con mayor profundidad, el llamado agustiniano a servir desde la caridad y la comunión.

También hemos tenido la oportunidad de compartir con diversas familias cercanas a la parroquia. Estos encuentros han sido verdaderos espacios de diálogo, escucha y amistad, donde juntos hemos profundizado en el significado de ser Iglesia y de vivir hoy la espiritualidad de san Agustín. Nos ha conmovido especialmente el interés de muchos laicos por conocer más a fondo nuestro carisma y descubrir cómo pueden vivirlo en medio de su vida cotidiana.

Además del servicio pastoral, esta experiencia nos ha permitido conocer la riqueza cultural de esta región, contemplar la belleza de sus paisajes y compartir con la gente sus tradiciones y alegrías. Incluso hemos vivido de cerca la pasión con la que se disfruta el fútbol, descubriendo en esos momentos sencillos nuevas oportunidades para fortalecer los lazos de amistad y cercanía con quienes nos han abierto las puertas de su vida.

Damos gracias a Dios por cada persona que ha hecho parte de este camino y por todo lo que esta misión está sembrando en nuestro corazón. Sin duda, esta experiencia ha fortalecido nuestro deseo de seguir entregando la vida al Señor según el espíritu de san Agustín, creciendo en la fraternidad, el servicio y la comunión con el Pueblo de Dios.

Les agradecemos profundamente sus oraciones y les pedimos que continúen acompañándonos para que el Señor siga haciendo fecunda esta experiencia formativa y pastoral que nos regala en el sur del continente.

En unidad de alma y corazón.

Cascia: una escuela de fe junto a Santa Rita

Por Fr. Nelson Álvarez, OSA

Un caloroso saluto, cari fratelli.

Gracias a Dios y a la Orden me encuentro desde el 31 de junio hasta el 1 de agosto haciendo una experiencia a dos hora y media de Roma, llamado el Corazón de Umbría, Italia, — Cascia —. Después en agosto estaré en Genazzano, en el Santuario Madre del Buen Consejo.

En estos días que llevo sirviendo en la Basílica de Santa Rita de Casia, siento que supera cualquier concepto de peregrinación tradicional; es, en esencia, un lugar que llena el corazón de paz y gratitud.

El día a día transcurre a escasos metros del cuerpo incorrupto de santa Rita, por eso asistir diariamente a la Eucaristía frente a su urna de cristal es una lección silenciosa de fidelidad. Ver las lágrimas, la devoción y las peticiones desesperadas de los peregrinos que llegan de todo el mundo te confronta con el peso del sufrimiento humano y, a la vez, con la inmensa fuerza de la fe que llegan a dar gracias o a pedir la intercesión de santa Rita; esta realidad me sumerge en una profunda pastoral de la escucha y la compasión, por ese motivo siempre se permanece en la Basílica la mayor parte del día.

A dos pisos por debajo de la Basílica Central se encuentra la Basílica Inferior que custodia el Milagro Eucarístico de Cascia “sucedido en Siena en 1330”. Aquí se conserva la página del breviario manchada con la sangre de la hostia consagrada, en la cual se distingue el perfil del rostro de Cristo. Y también se tiene expuesto los restos del beato Simone Fidati, quien pidió quedarse con la página del Milagro Eucarístico; así mismo, se encuentra el cuerpo de la beata Madre Teresa Fasce, la principal impulsora de la construcción de la actual Basílica.

La acogida en la comunidad de los padres que custodian la Basílica es fraterna y profunda, se vive y se respira nuestra espiritualidad agustiniana, me siento bendecido; algo particular de esta comunidad es que constantemente acuden sacerdotes que colaboran con el ministerio de la confesión, por lo general se quedan un mes, quince días, etc.; ellos son de diversas diócesis y órdenes religiosas del mundo que se encuentran en Roma realizando sus estudios.

Che il Signore, per intercessione di Santa Rita, benedica tutti voi.

Una misma familia, una misma misión

Las experiencias de nuestros profesos durante son una muestra palpable de la riqueza y universalidad de la Orden de San Agustín. En cada comunidad visitada, en cada parroquia, colegio, santuario o misión, han encontrado hermanos que los han acogido como parte de una misma familia.

Más allá de las diferencias culturales, lingüísticas o geográficas, todos coinciden en la misma certeza: el carisma agustiniano sigue siendo un puente de fraternidad que une pueblos, culturas y generaciones al servicio de la Iglesia.

Estas vivencias fortalecen la formación de nuestros jóvenes religiosos y reafirman la convicción de que, allí donde haya un agustino, siempre habrá una comunidad dispuesta a vivir en unidad de alma y corazón orientada hacia Dios.

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